Madrugada
Que disfruten los que han labrado
Los surcos del abecedario
Que iluminen los que han contado
Los misterios del rosario
Los maestros del ábaco
Recorren los fractales del universo
Habitarán el átomo
En cada uno de sus elementos
Los escultores del aire tienen alas
Componen las partituras de la alborada
La condena de amontonar letras
Es para los esclavos de la madrugada
Proyectos secundarios Cada noche ensayó las palabras El poema nunca era el mismo Destilaba el licor para hacerlo puro Y bastara un solo trago, un sorbo, una gota. El verso nuevo era un raspado del viejo que se iba al viento en limaduras brillantes La mezcla definitiva fue buena Efectiva Misión cumplida ¿Y todas las cosas que limó y nunca dijo? Eran las más bellas
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