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 Madrugada

Que disfruten los que han labrado
Los surcos del abecedario
Que iluminen los que han contado
Los misterios del rosario

Los maestros del ábaco
Recorren los fractales del universo
Habitarán el átomo
En cada uno de sus elementos

Los escultores del aire tienen alas
Componen las partituras de la alborada
La condena de amontonar letras
Es para los esclavos de la madrugada

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 Proyectos secundarios Cada noche ensayó las palabras El poema nunca era el mismo Destilaba el licor para hacerlo puro Y bastara un solo trago, un sorbo, una gota.    El verso nuevo era un raspado del viejo que se iba al viento en limaduras brillantes La mezcla definitiva fue buena Efectiva Misión cumplida ¿Y todas las cosas que limó y nunca dijo? Eran las más bellas
 Pristina Una ciudad que no conozco Una rosa que no he visto Una mujer que no he visitado Una emoción que he olvidado La memoria cubierta de polvo Cenizo el color de los recuerdos La piel y la mirada deshabitada de resplandores Los haces de luz se desvanecen Fenece la esperanza A cada paso agitado Cada bocanada de aire Lleva una oración   un misterio revisitado Las cuentas del rosario se acaban La virgen de los abandonados   las tira cada una entre sus dedos Las mártires lloran sangre   sobre las telas del tiempo Los hilos hilvanados De esas telas de esas lágrimas se tiñen Y muere el día sobre mantos puestos  en lechos improvisados