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Mostrando las entradas de mayo, 2024
Sentencia de medianoche  Apaguen sus luces, apáguenlas Que sus ojos ya no brillen Dejen que las aguas saladas Cubran las velas de sus corazones Aparten sus deseos de la última luz del día Lleven su cuerpo al negro corazón de las cuevas Deslícense en el filo de la hoja fría Y caigan a la tierra, que los devore
primero fueron los sueños pasadizos de algún palacio en un lugar incierto,   cielos nocturnos con sus estrellas moviéndose, brujas, magos, duendes, la desnudez de la mujer y la luna, el ocaso irrepetible que la memoria no salvará   los sueños invitaban a esa antesala de la realidad, a un mundo sin lógicas rectoras, a veces espejo de la vida, algunas otras oráculos ambiguos   ahí habitan los recuerdos dentro de otros   luego se esfumaron los sueños se desnudaron las noches el cuerpo  tendido a la luz de la luna tembló   llegó la flor fragante a habitar las noches  teñidas por vapores
 El sueño de la estrella fugaz Emerge una luciérnaga de entre las ramas Andando de la montaña al cielo nocturno Se eleva, desciende en estrella fugaz se torna cometa, papalote estrella, de colores su estela andando va iluminado pasa los límites entre la noche y el amanecer adentro al horizonte va y estalla la mañana
       I.    jueves misterioso claroscuros en la                                         habitación sueño débil punzando sincopado el velo del calor sofoca el despertar apagada la música late un silencio                                        desbordado   tengo un recuerdo me oprime el cráneo dolor sutil se desata dormido  vienen olas incesantes de rojo placer y duele estar aquí recostado   no concibo alegorías tibias si existen se van entre las cortinas el ruido del ventilador aviva realidad impide caminar-flotar al otro lado   entre el sueño y las seis persisten los claroscuros se aleja el mar de la mirada  se acerca más el jueves que comprime el rojo al cráneo        II...
Somnia a Deo missa       No puedo recordar el entorno ni los hechos anteriores, sólo vagas reminiscencias de un ambiente puro, fresco, levemente extático, iluminado por un brillo uniforme y sosegante. Me siento rodeado por una nube densa y benévola, clara como las de un cielo sobre el mar en abril. He alcanzado un estado armonioso, la cúspide de mi ser; me sé la quintaesencia de la paz; que mi interior se transforma en algo transparente, que he llegado más allá de mis propios límites de lo que quise ser; que el otro lado ha quedado atrás. El otro lado, el que fue mi afán, plasmado aquí y allá en incontables versos de mi poesía -que es lo único que poseí y ofrecí al mundo-. Me sé arropado por el amor orgánico de la naturaleza. Ahora mismo me entrego, en este estado, en esta cima, al amor que flota en todo el universo. Los sentimientos de armonía suceden, se elevan, son el pleno paroxismo. Tengo el presentimiento de que olvidaré esta lozanía, esta cumbre, y al instante...