Alíkē
El presente habitaba al cuerpo
Los augurios invadían los sueños
Partieron los caminos infinitos
Ese día del primer encuentro
de tu mirada con la mía
El pasado habita el presente
Los astros se juntaron al fuego
Elíxires compartieron de boca a boca
En su embriaguez formaron las montañas
A deshoras el anhelo fue fulminado
Una ráfaga de fuego quemó el presente
Al amanecer fue la cópula
Entre el sueño y las seis
Y su hijo fue el culto al fuego
A las siete los cuerpos en decúbito
Frente a la hoguera que aún ardía
Bajo el manto de neblina
Estaba la laguna, en las faldas de las montañas
Madrugada Que disfruten los que han labrado Los surcos del abecedario Que iluminen los que han contado Los misterios del rosario Los maestros del ábaco Recorren los fractales del universo Habitarán el átomo En cada uno de sus elementos Los escultores del aire tienen alas Componen las partituras de la alborada La condena de amontonar letras Es para los esclavos de la madrugada
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