Tres canciones de una banda que ya no existe
Cazador Nocturno
Sin remordimientos
te he quemado en la soledad
Permito recordarte
por tejer unas palabras
Con el poco estambre
de tu sombra deshilada
Camino entre la gente
como quien buscara
Señales de vida,
hilos de luz presos
Gris caminante
con la noche en la cara
Cargando en la espalda
un costal de pútridos huesos
La miel derramada
Cuando la carne despierta pasiones
Cuando la pupila revela la lujuria
Del animal que fue hombre
Que para lograr su cometido
De sentar la carne en el colmillo
Compuso mil versos de lo prohibido
Sin dudar le dijo amada
A la mujer que al final
en el pelambre de la bestia
Dejó escurrir la miel derramada
Raquel
Harta del monótono-teísmo
Del velo negro del domingo
De la aparente virtud desembocada en pesimismo
Deseó la vida errante del mendigo
La espera, el tiempo cuajado en su habitación
Congregaron el brillo lunar en su cuerpo
Un conjuro la transformó en cuervo
Y huyó llevando en su pico una nueva canción
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