Somnia a Deo missa No puedo recordar el entorno ni los hechos anteriores, sólo vagas reminiscencias de un ambiente puro, fresco, levemente extático, iluminado por un brillo uniforme y sosegante. Me siento rodeado por una nube densa y benévola, clara como las de un cielo sobre el mar en abril. He alcanzado un estado armonioso, la cúspide de mi ser; me sé la quintaesencia de la paz; que mi interior se transforma en algo transparente, que he llegado más allá de mis propios límites de lo que quise ser; que el otro lado ha quedado atrás. El otro lado, el que fue mi afán, plasmado aquí y allá en incontables versos de mi poesía -que es lo único que poseí y ofrecí al mundo-. Me sé arropado por el amor orgánico de la naturaleza. Ahora mismo me entrego, en este estado, en esta cima, al amor que flota en todo el universo. Los sentimientos de armonía suceden, se elevan, son el pleno paroxismo. Tengo el presentimiento de que olvidaré esta lozanía, esta cumbre, y al instante...